Capítulo 9: Regala Barcelona por Navidad

Por María Ripoll Cera
Ilustración: Alex Camps
Ya se ha abierto la veda para proponer día y lugar de la cena de Navidad, pero todos están muy ocupados. Celia les ha dejado claro que no permitirá que ocurra lo del año pasado: si no hay cena, tampoco habrá jamón. Lo del jamón es metafórico, claro, hace años que encogió a fuet.
De momento, lo urgente es realizar la campaña de Navidad de este año. Tiene que ser muy creativa, parece que el mercado empieza a reanimarse y hay que estar en primera línea. Pero la reunión de esta mañana anda más bien escasa de ideas.
− ¿Por qué no os gusta Papá Noel en un jaguar repartiendo regalos? Dará sensación de normalidad de nuevo, que es lo que queremos −insiste Berto.
− Os he dicho que quiero un flash muy de diseño, muy impactante, con colores optimistas y actividad −les recuerda Celia.
− Déjate de flash y busquemos una buena historia −replica Berto−. Recordemos quiénes somos. Hagámosles pasar un buen rato.
− Pues es lo que yo digo −continúa Celia−, quiero ya un buen flash. ¿Tienes pensado algo, Mariana?
Mariana se saca con calma su bufanda dorada y mira a Celia con paciencia.
− La gente está proponiendo cosas reales: artesanía, nuevos circuitos comerciales. Yo me estoy comprando ropa en quedadas en hoteles de diseñadores agrupados −explica, mostrando a todos su bufanda, que parece una explosión de burbujas de cava.
− Quieres decir… una gente −Celia le dirige una sonrisa rígida y mira a los demás, en espera de más ideas.
− Regalemos un villancico −sugiere Francisco−. Yo podría sintetizarlo con sonidos, que daría la animación, y bueno si a los copys se les ocurre algo que escribir…
− Éste nos casca Love boat en versión navideña −me dice Berto.
− Gracias, Francisco −sonríe algo más Celia−. Podría ser una buena idea, pero nos sigue faltando el flash.
Marc se levanta, nos mira a todos y pone las manos sobre la mesa, como un orador. Todos le miramos perplejos. Hasta nos parece que ha crecido un palmo.
− Yo este año regalo mi tiempo y mis secretos. Me llevo a mi familia de tour por mis sitios predilectos de la ciudad.
− ¿Has montado un autocar de paletos? −se mofa Berto. Le doy un codazo para que se calle. Marc está en uno de sus momentos auténticos, que acostumbran a ser interesantes.
− ¿Acaso no sabéis qué es eso? −continúa Marc−. Ese vínculo entre tu ciudad y tú. Yo colecciono los rincones de mis amigos, me fascina saber qué les atrae de un lugar concreto, porque entonces te lo hace a ti especial. Por eso voy a regalar los míos.
El silencio cae a plomo sobre la reunión.
− ¿Y qué rincones regalas, Marc? −le pregunto, intrigada.
− Muy especiales. Para empezar, hay que tumbarse en el césped bajo el submarino Barcelona, frente a Cosmocaixa, a contemplar la ciudad.
− Qué sitio tan cool −se mofa de nuevo Berto− entre cacas de perro−. Se aparta para evadir mi segundo codazo.
− Cosmocaixa es un punto obligado, para transportarse con el ambiente de la selva tropical. Al salir, andando, unas bravas en el bar Tomás para tomar fuerzas, seguidas de una tartaleta de fresitas en la Foix de Sarrià, justo encima.
− Ahora nos vamos entendiendo −interrumpe Berto. Celia levanta la cabeza de su agenda.
− De ahí al parque de Ca n’Altimira de la calle Mandri, un bosque en miniatura con puentecito incluido. Y directo al centro. La calle Elisabets. ¿Sabíais que en Egipcíaques había un convento que acogía a las putas de un prostíbulo cercano en el día del Corpus para que no echaran salivazos a las autoridades?
− Yo allí voy a una tienda de artistas que me encanta −comenta Mariana.
− La calle Joaquín Costa −continúa Marc− y su tiendecita de cosas kitsch. La Casa de la Caritat y sus buenísimas propuestas culturales. El patio de las Ocas de la catedral y todas sus callejas. La calle Dagueria y los shwarmas junto a Correos. Santa Maria del Mar…
− Vale Mariana −zanja el discurso Celia−, mete todo eso en un flash y Francisco que le ponga unas notas musicales, con un buen titular: “Ve de compras esta Navidad”.
− Otro día le propongo ofertas de viajes u ofertas de vuelos en vez de tanto lugar especial −dice Marc entre dientes y encogiéndose de nuevo en su posición habitual.
Que el tiempo estas Navidades
Os dé todo tipo de regalos












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